"Se habla de la lucha de clases, de la convivencia entre amos y criados y de cómo el amor se vive de una manera tan peligrosa, temeraria y carnal que es capaz de reducir el mundo a cenizas", detalló el mallorquín, el único autor que ha ganado el Sant Jordi tras obtener el Carles Riba de poesía y el más combativo y, valga la redundancia, incendiario en su discurso de agradecimiento. En su renacimiento como gran festejo de la literatura catalana, la Nit de les Lletres Catalanes organizada por Òmnium Cultural y el Institut d’Estudis Catalans fluyó con agilidad relativa de la mano de Xavier Grasset, Juliana Canet y Elisenda Pineda -demasiados premios, demasiadas microentrevistas-, dejó guiños a Maria Mercè Marçal y Vicent Andrés Estellés, celebró a Pilarín Bayés y Roser Capdevila, entrañables ‘entregadoras’ de la noche, y reivindicó el poder de la lengua y la cultura en tiempos de zozobra. En el ir y venir de premiados, más nombres: Jaume Coll ganó el Carles Riba de poesía (5.000 euros) con 'Com les fulles', poemario que intenta plasmar "la estupefacción del mundo, de ser consciente que una persona es poco más que una hoja"; Víctor Borràs hizo lo propio con el Josep Maria Folch i Torres de literatura infantil (4.000 euros) con 'Animals que cauen del cel', la historia de una niña de 9 años que aprende a relacionarse a través de la creatividad; y el también mallorquín Josep R. Cerdà descorchó la primera edición del Àngel Guimerà de literatura dramàtica (15.000 euros) con 'La segona línia', texto que viene a cerrar el círculo de Rebassa dando voz desde el género negro, casi de terror, a los "perdedores y excluidos del sistema turístico mallorquín".
Author: David Morán
Published at: 2026-03-14 22:23:47
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