Cansada de que se nos hable de empatía desde ciertos ámbitos institucionales, como en la reciente jornada del Día de la Mujer en el Parlamento canario, en la que lució el lomo de una hipocresía institucionalizada, que utiliza las tribunas, con la narrativa de que la empatía y los cuidados forman parte de la fisiología femenina. En fin, cansada de la actitud de aquellas personas que, no estando dispuestas a repasar los propios privilegios, sostienen discursos mediáticos sospechosamente empáticos, como el referido en el Parlamento, donde se afirmó que “hay que cuidar a las que cuidan porque son el motor de la economía canaria”, lo que, bien administrada y en las dosis adecuadas, no deja de ser una sibilina fórmula de la política regional para que las mujeres acepten el rol de los cuidados, al tiempo que se sientan orgullosas de ello, pese a condiciones y sueldos miserables. Quizás todas, legendarias, históricas del feminismo y contemporáneas, y la voz de cabello blanco alzada entre el público del Parlamento, añadan otra dimensión: la del cuerpo sitiado, la del conflicto encarnado, la del límite a la obediencia, convencidas de que algún día podrán hacer juguetes a la justicia social y al amor “con las viejas argollas/ de las cadenas de la tierra”.
Author: Balbina Martín Espínola
Published at: 2026-03-23 21:37:21
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