Aún es de noche en Caracas (Mariana Rondón, Marité Ugás)

Aún es de noche en Caracas (Mariana Rondón, Marité Ugás)


Con sus condiciones de producción, estos dos ejemplos parecieran entenderse ofreciendo una cobertura ideológica que necesita remarcar el juicio, esforzándose en la explicación al mundo sobre un país (en el que no viven y por el que tienen derecho de adolecer), y no en la indagación sobre lo que sucede en el adentro de sus personajes, dejando por fuera sus complejidades, matices, y, sobre todo, un espacio, por pequeñísimo y mórbido que sea incluso sugerirlo, para la dignidad. En primer lugar, la madre de Adelaida, en los recuerdos de infancia, era una maestra —negra, o “popular”—, que llevaba a su hija a una celebración, sugerentemente un San Juan, con tambores y cuerpos bailando, a puro calor y color, describiendo la felicidad perdida de “aquello que fuimos”, y en un síntoma claro de la más efervescente cursilería a la que siempre se somete la afrodescendencia narrada en el cine. El desplazamiento no trae redención moral, y muchos compatriotas han descubierto en sus nuevas fronteras lo que significa ser invisible, la condena social; ojalá dentro de esa reparación ciudadana, ese replanteamiento de sus perspectivas sociales encontradas en otras culturas, así como esta chica descubrió que era clasista, sin darse cuenta lo terrible de reconocerlo en una conversación casual, como si de un aperitivo para cóctel se tratase, otros puedan descubrirse con honestidad en sus quehaceres cotidianos, con o sin tranquilidad de conciencia, haciendo libros o películas, preguntándose con un poco más de profundidad cómo se ven los negros en la noche.

Author: Cine maldito


Published at: 2026-04-02 17:37:42

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