Desde que en 2017 el Consejo de la Lengua de Noruega eligiera “fake news” como palabra del año, la expresión no ha dejado de resonar en el debate público. Sin embargo, el fenómeno ha mutado: hoy la desinformación no solo circula más rápido, sino que puede estar escrita por sistemas de inteligencia artificial capaces de producir textos que muchos lectores consideran más fiables que los redactados por periodistas de carne y hueso. Uno de los antecedentes más llamativos procede de un estudio realizado en la Universidad de Birmingham, que examinó los artículos del periodista Jayson Blair tras descubrirse que había fabricado parte de sus reportajes en The New York Times.
Author: parrasergi
Published at: 2026-02-21 20:00:00
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