En realidad no lo dice, lo canta, y ese es el comienzo de uno de los musicales más conocidos y longevos de Broadway, que tuvo adaptaciones en otras capitales teatrales del mundo, entre ellas Buenos Aires, y que en estos días volvió a la cartelera porteña como una de las grandes apuestas del año en la calle Corrientes (con producción de Nicolás Vázquez y Gustavo Yankelevich, el tándem responsable de otro gran éxito actual: Rocky). De esa instancia (Annie es la elegida por la asistente del millonario y está en una mansión, rodeada de lujos y excentricidades) lo que sigue es la estructura previsible pero absolutamente eficaz del musical: la niña ocurrente, que sabe defenderse, llena de valores y principios, termina por ablandar el corazón del millonario, que en un momento había llegado a decir: “Soy un hombre de negocios. Como tampoco se agotó el Mito de Pandora, que después de sacar de su caja todos los males de la humanidad, se asustó tanto que lo último que quedó guardado, en el fondo, fue Elpis, el espíritu de la esperanza.
Author: Mercedes Méndez
Published at: 2026-04-04 20:27:48
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